
Mi amor, me duele mucho tu ausencia
por las mañanas lastimas y por la noche atormentas
riges tu, mí existencia
mujer, no sabe que existo, no vez ni mí presencia
cada noche, el insomio te anhela
besar tus labios rojos, y desirte cosas bellas
-oh-, reloj, que fastidias la ilusión
ahora duermo, enojado y sin razón
pureza divina, que envuelve tu voz y mirada
es como una simfonía, en lo profundo de mí alma
desprendes mís rencores, y elevas mís pasiones
formando dentro de mí, una gran melanconia
perfecta eres, en la noche y en el día
por la noche una estrella, que ilumina mí vida
y en el día eres el rayo, que desprende mí alegría,
por eso te siento a mí lado, por la noche y en el día


